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Jonathan Crary: Descanso y capitalismo.

"La vida sin pausa" es el título de un excelente artículo aparecido en El País  del domingo 24 de mayo y que firma  Jonathan Crary. Se ve que conoce muy bien a Marx y sus conceptos de plusvalía, plusvalor, plustrabajo, tiempo de trabajo que el capitalista no paga, etc; es decir, sabe muy bien lo que es la explotación capitalista. En el artículo sostiene lo que ya había planteado Marx y ha desarrollado en nuestros días Toni Negri, entre otros: que la avidez del capitalismo lleva hasta el límite el tiempo de nuestro trabajo del que se apodera y no paga. En el artículo eso se llama 24/7 o lo que es lo mismo trabajar 24 horas al día 7 días a la semana. Vemos así que aquellas luchas decimonónicas por la jornada de 24 horas está sufriendo una pavorosa derrota. Hoy el capitalismo nos quiere trabajando las 24 horas del día 7 días a la semana y, de ahí que, como se dice en el artículo, prácticamente nos requieren para que estemos siempre conectados (da igual si estamos despiertos, durmiendo o tomando el sol en la playa), el capitalista puede invadir nuestro descanso (que deja, por eso, de ser tal) en cualquier momento, nos quiere a su disposición de forma permanente.
Si certera es la descripción de la situación, certero también es el señalamiento del culpable. Sin ningún miramiento se dice que este es el capitalismo. Frente al eufemismo de los "mercados", el autor identifica plenamente al capitalismo como el sistema que no solo se apropia de parte de nuestro trabajo, digamos, "efectivo", parte de cual no nos paga, sino que, además, el tiempo que se supone libre, es decir, nuestro descanso, tampoco se respeta, pues para este sistema económico "el descanso es demasiado caro para ser posible en la actual economía global".
No obstante, hay una cosa en la que no estoy de acuerdo con el autor. Este nos dice que "Lo extraordinario del sueño en esta era es que de él no se puede extraer absolutamente ningún valor monetario". El sueño, dormir, es un presupuesto o hecho fundamental que posibilita la existencia misma del trabajo. Si el trabajador no durmiera lo necesario para su propia reproducción (es decir, para poder volver a trabajar al día siguiente) no habría trabajo, con lo cual, claro que el sueño  tiene un valor monetario.
Finalmente, hay un diagnóstico con el que estoy plenamente de acuerdo, en cuanto al fondo, pero no en cuanto a la forma, que me parece muy suave. Se refiere a "las luchas políticas reales que están teniendo lugar actualmente y para aquellas que no tardarán en extenderse por doquier, en medio de la intensificación de la catástrofe ecológica, la polarización económica y la guerra imperial". ¿Por qué no llama a estas luchas pura y simplemente "revolución"? ¿No es esto exactamente lo que hace falta? ¿Alguién conoce en la historia otro medio en el que la clase dominante hay sido desalojada del poder?

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