Resulta que Juan Carlos Monedero, muy bravucón él, cuando se descubrió lo que, al parecer, es un fraude a la Hacienda Pública, gritó bien alto y bien claro que no le tenía miedo a Montoro. Sin embargo, días después, procedió a regularizar su situación con la Agencia Tributaria e hizo lo que se llama una declaración complementaria, lo que, también al parecer, le librará de una sanción. Pues bien, lo que pudo ser un acto de rebelión de un antisistema como Monedero (¿o resulta que Monedero es del sistema?) contra un sistema impositivo absolutamente injusto, se ha convertido en una retirada en toda regla, demostrando que sí le tenía miedo a Montoro y a la Agencia Tributaria. Juan Carlos podía haber aprovechado la situación para hacer un llamamiento a los que su compañero Errejón llama "los de abajo" para que todos nos revelásemos contra un sistema impositivo impuesto por la burguesía capitalista dominante (PP y PSOE) y que castiga de forma absolutamente escandalosa o los de abajo y a las clases medias por relación al tratamiento que tienen las grandes fortunas. Podía haber puesto a las claras esta situación dando ejemplos del descarado trato de favor que recibe esa gentuza hiperrica, que cada día lo es más, por medio de las SICAV y otras instituciones y figuras financieras similares. Podía, incluso, haberse vanagloriado de ello, si detrás de su conducta hubiera algo más que intentar ahorrarse un buen puñado de euros; si hubiera detrás de todo ello una postura que respondiera a una ideología antiburguesa, que se niega a ser compinche de toda esta podredumbre. Cierto que se habría arriesgado a una multa seguramente elevada, pero si se hubiera debido a una actitud revolucionaria, de denuncia ¿no habría encontrado apoyo en toda la gente que está detrás de PODEMOS? ¿No habría podido este partido haber movilizado a sus seguidores y orquestar una campaña contra el vigente sistema impositivo español? Se habrían podido hacer muchas cosas, pero se ha escogido la peor: actuar, como estamos viendo todos los días en los medios de comunicación, igual que lo hacen los grandes chorizos de este país, se ha actuando tratando de regularizar la situación. Una lástima.
El viernes 15 de enero, alguien llamado Juan Claudio de Ramón, ensayista por toda referencia, escribía un artículo en El País titulado "Un consejo para el P$o€" (los arreglos en las letras, geniales se los mire por donde se los mire, son copiados de no me acuerdo donde). A la vista del pretitular del artículo, donde se decía "Los socialistas pueden poner un alto precio a la cooperación con el PP", estaba claro por donde iría el consejo: nada de pactar con Podemos y echarse en brazos del PP, al que, por supuesto, habría que exigir un alto precio. Conociendo al P$o€ y al periódico donde se publica el artículo, el consejo no suena a nada extraño y hasta parece superfluo: ante la "amenaza" de Podemos ¿qué otra cosa cabe sino la gran coalición? El artículo empieza con uno de los lugares comunes sobre el que más insiste la burguesía: vivimos, en la España constitucional de 1978, "el período de mayor libertad, prosperidad y justicia social de nuestra histor...
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