Resulta que Juan Carlos Monedero, muy bravucón él, cuando se descubrió lo que, al parecer, es un fraude a la Hacienda Pública, gritó bien alto y bien claro que no le tenía miedo a Montoro. Sin embargo, días después, procedió a regularizar su situación con la Agencia Tributaria e hizo lo que se llama una declaración complementaria, lo que, también al parecer, le librará de una sanción. Pues bien, lo que pudo ser un acto de rebelión de un antisistema como Monedero (¿o resulta que Monedero es del sistema?) contra un sistema impositivo absolutamente injusto, se ha convertido en una retirada en toda regla, demostrando que sí le tenía miedo a Montoro y a la Agencia Tributaria. Juan Carlos podía haber aprovechado la situación para hacer un llamamiento a los que su compañero Errejón llama "los de abajo" para que todos nos revelásemos contra un sistema impositivo impuesto por la burguesía capitalista dominante (PP y PSOE) y que castiga de forma absolutamente escandalosa o los de abajo y a las clases medias por relación al tratamiento que tienen las grandes fortunas. Podía haber puesto a las claras esta situación dando ejemplos del descarado trato de favor que recibe esa gentuza hiperrica, que cada día lo es más, por medio de las SICAV y otras instituciones y figuras financieras similares. Podía, incluso, haberse vanagloriado de ello, si detrás de su conducta hubiera algo más que intentar ahorrarse un buen puñado de euros; si hubiera detrás de todo ello una postura que respondiera a una ideología antiburguesa, que se niega a ser compinche de toda esta podredumbre. Cierto que se habría arriesgado a una multa seguramente elevada, pero si se hubiera debido a una actitud revolucionaria, de denuncia ¿no habría encontrado apoyo en toda la gente que está detrás de PODEMOS? ¿No habría podido este partido haber movilizado a sus seguidores y orquestar una campaña contra el vigente sistema impositivo español? Se habrían podido hacer muchas cosas, pero se ha escogido la peor: actuar, como estamos viendo todos los días en los medios de comunicación, igual que lo hacen los grandes chorizos de este país, se ha actuando tratando de regularizar la situación. Una lástima.
Yoani Sánchez publicó en El País del 3 de julio de 2016 un artículo titulado "El rinoceronte blanco", en el que, entre otras cosas, decía: " El mercado de lo inanimado también incluye las ideologías. Exploradores de las utopías quebradas, militantes antiglobalización, que quieren retratarse junto a los despojos de lo que no funcionó. En lugar de adquirir una reliquia de alguna tumba saqueada o bailar una danza alrededor del fuego, estos buscadores de quimeras políticas llevan una camiseta con el rostro del Che Guevara, se compran en algún mercadillo la gorra verde olivo que popularizara Fidel Castro o se sacan una foto sonrientes al lado de la momia de Lenin. Vienen por miles a nuestras tierras a desenterrar aquello que el tiempo y la vida han descartado. Intentan revivir un rinoceronte blanco que alguna vez corrió en las praderas de nuestra cultura y del vasto espacio de nuestra identidad. Lo traen de vuelta armado a pedazos, cosido torpemente cada miembro y adultera...
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