Ir al contenido principal

Mariano Rajoy y los poderes económicos.

Ayer oí al infame de Mariano Rajoy decir en Bruselas lo siguiente, poco más o menos: Si yo me dejara presionar por los poderes económicos no merecería ser presidente del gobierno. Y se quedó tan  contento. Como Pons, que estaba a su lado, y ni se despeinó al oír esto. Hagamos ahora un poco de memoria. Cuando este faro de occidente presentó los presupuestos, creo que para el año 2013, dijo, y no se cansó de repetirlo, que no le gustaban ni a él ni a su gobierno, pero que había que hacerlos así por culpa de lo hecho (o mejor dicho, no hecho) por el gobierno anterior del P$o€ (esta siglas las pongo yo) y para que "nuestros socios", decía, confíen en nosotros y para que los que nos prestan dinero, nos lo sigan prestando. Lo podía haber dicho más alto pero no más claro. Las presiones de los poderes económicos de la Unión Europea (¿o el BCE no es un poder económico?) y las de los grandes capitalistas que prestan dinero al estado (¿estos no son poderes económicos?) eran claras: o se garantiza el cumplimiento del déficit o ni un euro más de Europa; y, por otra parte, o se pone dinero bastante para garantizar el pago de la deuda presente y de la que se contraiga en el futuro o no se vuelve a ver un euro de esos especuladores (por cierto, muchos de ellos bancos españoles, que en vez de prestar el dinero que les daba el BCE a interés muy bajo para que se lo prestaran a las familias y a las pequeñas empresas lo invertían comprando deuda pública a un interés mucho mayor). Las presiones, cómo fácilmente puede apreciarse, eran muy fuertes. O lo que mandan todos estos o la bancarrota. ¿Y qué hizo el insigne Rajoy y todo su gobierno? Pues, mentir y mentir. Primero, diciendo que no sabía cómo estaba la situación, cuando gran parte de ella la habían causado autonomías gobernadas por el PP; luego, seguir mintiendo, cuando se puso a hacer exactamente lo contrario de lo que dijo durante la campaña electoral.
Pero a lo que voy. Queda meridianamente claro que se dejó presionar y que se avino a todas y a cada una de les exigencias impuestas por los poderes económicos: BCE y especuladores nacionales y extranjeros. Por lo tanto, tendría que dimitir (para el caso de que estando "en funciones" pueda hacerse tal cosa) o comunicar a su partido y a todo el mundo que dejaba automáticamente de ser candidato a la presidencia del gobierno.
Y luego, este inane intelectual nos habla de soberanía nacional, eso es lo que dice cuando proclama que no se deja presionar. Primero, la entrada en la entonces CEE era una cesión de soberanía nacional, la cual se fue acrecentando con el tiempo, hasta tal punto que hubo de modificarse la constitución española para garantizar la estabilidad presupuestaria por encima de cualquier otra consideración, por supuesto social, sanitaria, de educación, de alcanzar un salario mínimo mínimamente digno, igualmente con la cuantía de las pensiones, etc., lo que se hizo con el apoyo entusiasta del P$o€. Segundo, en cuanto el gobierno pide prestado a especuladores y gran parte de su economía depende de sus préstamos (la deuda pública esta al borde del 100% del PIB), es fácil imaginar que la "soberanía nacional" queda, por decirlo suavemente," algo" debilitada.
Pero esto no es todo. Podía perdonársele esa estupidez de la no cesión a presiones si para reducir el déficit y garantizar el pago de la deuda hubiera tomado partido por aumentar la recaudación mediante una lucha seria contra el fraude por parte los ricos y el aumento de los impuestos a las clases altas y explotadoras. Pero no, se decidió por sangrar a las clases medias y reducir drásticamente el gasto social en sanidad, educación, salario mínimo, pensiones, dependencia, etc. etc. Y es lógico, pues toda esta gentuza no utiliza estos servicios o no le hace falta usarlos, pues sus niveles de renta se lo permiten.
Lo dicho, tiene que anunciar que no se presentará a la investidura, pues cedió a esas presiones.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Yoani Sánchez: Abanderada del capitalismo.

Yoani Sánchez publicó en El País del 3 de julio de 2016 un artículo titulado "El rinoceronte blanco", en el que, entre otras cosas, decía: " El mercado de lo inanimado también incluye las ideologías. Exploradores de las utopías quebradas, militantes antiglobalización, que quieren retratarse junto a los despojos de lo que no funcionó. En lugar de adquirir una reliquia de alguna tumba saqueada o bailar una danza alrededor del fuego, estos buscadores de quimeras políticas llevan una camiseta con el rostro del Che Guevara, se compran en algún mercadillo la gorra verde olivo que popularizara Fidel Castro o se sacan una foto sonrientes al lado de la momia de Lenin. Vienen por miles a nuestras tierras a desenterrar aquello que el tiempo y la vida han descartado. Intentan revivir un rinoceronte blanco que alguna vez corrió en las praderas de nuestra cultura y del vasto espacio de nuestra identidad. Lo traen de vuelta armado a pedazos, cosido torpemente cada miembro y adultera...

Alicia González y un editorial de "El País" o el despotismo ilustrado.

El miércoles 31 de agosto de 2016, El País publicaba un artículo (ellos lo llaman "análisis") firmado por Alicia González y titulado ¿Quién teme al TTIP? y un editorial con el título "El TTIP no es el problema". Por su interés, transcribo los párrafos que voy a comentar y que ponen de manifiesto lo que Alicia y el autor del editorial entiende por "democracia" y "populismo", entre otras cosas. Dice Alicia: Nadie puede esperar concesiones significativas en una negociación de este calibre cuando se mezclan los procesos electorales por medio y las dos potencias europeas deben someterse al juicio de los electores a lo largo de 2017. El domingo era el vicecanciller y líder de los socialdemócratas alemanas, Sigmar Gabriel, quien declaraba la muerte de facto del TTIP. La Administración francesa, que nunca ha sido muy partidaria de los acuerdos de liberalización comercial, se sumaba ayer al rechazo al pacto. No nos explica Alicia por qué no se pueden esp...

Juan Claudio de Ramón: ¡Vaya consejo que das!

El viernes 15 de enero, alguien llamado Juan Claudio de Ramón, ensayista por toda referencia, escribía un artículo en El País titulado "Un consejo para el P$o€" (los arreglos en las letras, geniales se los mire por donde se los mire, son copiados de no me acuerdo donde). A la vista del pretitular del artículo, donde se decía "Los socialistas pueden poner un alto precio a la cooperación con el PP", estaba claro por donde iría el consejo: nada de pactar con Podemos y echarse en brazos del PP, al que, por supuesto, habría que exigir un alto precio. Conociendo al P$o€ y al periódico donde se publica el artículo, el consejo no suena a nada extraño y hasta parece superfluo: ante la "amenaza" de Podemos ¿qué otra cosa cabe sino la gran coalición? El artículo empieza con uno de los lugares comunes sobre el que más insiste la burguesía: vivimos, en la España constitucional de 1978, "el período de mayor libertad, prosperidad y justicia social de nuestra histor...