En el comentario de ayer sobre César Alierta recordaba que esta había sido declarado por el Tribunal Supremo como autor de un delito de abuso de información privilegiada que la había supuesto unos beneficios de 1'8 millones de euros, todo según un información aparecida en el diario El Mundo. Pues bien, en El País del miércoles 5 de noviembre aparece otra noticia relacionada con este individuo. Se trata de una multa 25'8 millones de euros que pone la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia a Telefónica por las imposiciones de permanencia que esta compañía impone a las pymes en sus contratos y por las penalizaciones en caso de abandono. Dicha Comisión considera, según la información de El País, que tal modo de proceder tiene "efectos restrictivos a la competencia". Recordemos que este personaje preside también el Consejo Empresarial para la Competitividad; es decir, sin ponerse colorado, este sujeto, por un lado, preside un organismo para, según dicen, favorecer la competitividad de las empresas y, por otro, pone en prácticas medidas que hacen a las empresas menos competitivas, imponiéndoles unas condiciones que dificultan el cambio a otras compañías suministradoras de servicios de telecomunicaciones que a las pymes les parezcan mejor. Y ¿qué pasa? Absolutamente nada. Alierta no dimite como Presidente del Consejo y sus ilustres miembros tampoco se lo piden. Total: Alierta comete un delito, Alierta preside una compañía a la que multan por prácticas colusivas de la competencia; y la vida sigue igual. Los de abajo, los explotados por Alierta y toda la cohorte de explotadores que conforman el referido Consejo (ir a iefamiliar.com para ver su composición) asistimos impávidos a este bochornoso espectáculo como si la cosa no fuera con nosotros. Ciertamente, tenemos lo que nos merecemos. Y ya no hablo de los que creen que votando en el actual sistema "democrático" esto tiene arreglo. A estos les recomiendo la visita a un psicoanalista, por si acaso su idiocia pudiera tener algún remedio.
El viernes 15 de enero, alguien llamado Juan Claudio de Ramón, ensayista por toda referencia, escribía un artículo en El País titulado "Un consejo para el P$o€" (los arreglos en las letras, geniales se los mire por donde se los mire, son copiados de no me acuerdo donde). A la vista del pretitular del artículo, donde se decía "Los socialistas pueden poner un alto precio a la cooperación con el PP", estaba claro por donde iría el consejo: nada de pactar con Podemos y echarse en brazos del PP, al que, por supuesto, habría que exigir un alto precio. Conociendo al P$o€ y al periódico donde se publica el artículo, el consejo no suena a nada extraño y hasta parece superfluo: ante la "amenaza" de Podemos ¿qué otra cosa cabe sino la gran coalición? El artículo empieza con uno de los lugares comunes sobre el que más insiste la burguesía: vivimos, en la España constitucional de 1978, "el período de mayor libertad, prosperidad y justicia social de nuestra histor...
Comentarios
Publicar un comentario