La vicepresidenta del gobierno, como toda la gentuza burguesa que gobierna, juega al engaño permanente. Hay que tener en cuenta que esta señora es Abogada del Estado, o sea que se le suponen unos conocimientos jurídicos muy por encima de la media. Pues bien, con motivo del fichaje del ex Jefe del Estado Mayor de la Defensa, José julio Rodríguez, por Podemos, el Consejo de Ministros lo destituyó por pérdida de confianza. Este cese fue glosado por la Sra. Vicepresidenta diciendo, entre otras cosas, que fue debido a que "vertió opiniones sometidas a distintos debates políticos, que entrañan un incumplimiento del deber de neutralidad". El engaño del que hablo es el de decirnos que los militares tienen el deber de neutralidad, cuando eso es rotundamente falso. En efecto, el artículo segundo de la Constitución proclama "la indisoluble unidad de la Nación española", la cual es "patria común e indivisible de todos los españoles". Antes, en el artículo 1, dice que "España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores de su ordenamiento jurídico, la libertad, a justicia, la igualdad y el pluralismo político". Vayamos ahora al artículo 8. En él se dice que las Fuerzas Armadas tiene como misión "garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional". Por su parte, el artículo 33.1 proclama la propiedad privada, añadiendo en su párrafo 3 que nadie podrá ser privado de ella sin la correspondiente indemnización; y el 38 reconoce, la libertad de empresa. Como a nadie se le escapa, lo que dicen estos preceptos legales forma parte del "ordenamiento constitucional", ese que las fuerzas armadas tienen como misión "garantizar"(nótese que en ningún sitio de la Constitución se dice ni cómo ni cuándo las fuerzas armadas deben intervenir para "garantizar" el ordenamiento constitucional). En consecuencia, ¿dónde está la neutralidad de las fuerzas armadas? Su misión es garantizar el sistema capitalista en España, pues ese sistema, como acabamos de ver, forma parte del ordenamiento constitucional. En consecuencia, si mediante un acto revolucionario (incluso patrocinado por el Parlamento) nos encaminásemos a un régimen que aboliera la propiedad privada de los medios de producción, es decir, que acabase, entre otras cosas, con el reconocimiento constitucional a la libertad de empresa, las fuerzas armadas, a iniciativa propia, ex artículo 8 de la Constitución, o por mandato de un gobierno, incluso en minoría (artículo 97), intervendrían para defender una opción política en lugar de otra. Repito ¿dónde está, pues, la neutralidad de las fuerzas armadas? Como es evidente, no existe, no hay tal neutralidad. ¿O alguien piensa que los burgueses capitalistas crean un ejercito, sostenido, eso sí, por el pueblo al que aplastaría sin ningún miramiento, para intervenir solo en caso de invasión por otra potencia? No; el ejercito está, entre otras cosas, para garantizar el sistema capitalista, para garantizar el derecho a la explotación, etc. Por tanto, Sra. Vicepresidente ¿a quién quiere engañar con eso de la neutralidad de las fuerzas armadas y, obviamente, de quienes las integran? Las Fuerzas Armadas están para garantizar el ordenamiento constitucional; ordenamiento que, como todo ordenamiento jurídico, supone el entramado que establece la clase dominante y, por tanto, se trata de "su" opción política. Y todo esto no puede ser ignorado por quien, como Vd, es Abogada del Estado. En consecuencia, decir lo que dice de la neutralidad de las Fuerzas Armadas o pone de manifiesto una supina ignorancia jurídica o, lo que es mucho más seguro, revela que Vd., que sabe perfectamente que no hay tal neutralidad, lo que está haciendo al decir tal sandez es intentar engañar; intento que en este caso, como en todos los demás (salida de la crisis, recuperación económica, etc. etc.), a juzgar por el número de votos que recibe el PP y los que, según las encuestas que se están publicando, recibirá en las próximas elecciones, le está saliendo muy bien.
Yoani Sánchez publicó en El País del 3 de julio de 2016 un artículo titulado "El rinoceronte blanco", en el que, entre otras cosas, decía: " El mercado de lo inanimado también incluye las ideologías. Exploradores de las utopías quebradas, militantes antiglobalización, que quieren retratarse junto a los despojos de lo que no funcionó. En lugar de adquirir una reliquia de alguna tumba saqueada o bailar una danza alrededor del fuego, estos buscadores de quimeras políticas llevan una camiseta con el rostro del Che Guevara, se compran en algún mercadillo la gorra verde olivo que popularizara Fidel Castro o se sacan una foto sonrientes al lado de la momia de Lenin. Vienen por miles a nuestras tierras a desenterrar aquello que el tiempo y la vida han descartado. Intentan revivir un rinoceronte blanco que alguna vez corrió en las praderas de nuestra cultura y del vasto espacio de nuestra identidad. Lo traen de vuelta armado a pedazos, cosido torpemente cada miembro y adultera...
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